Perseguir los sueños,
mientras salga el sol
cada mañana.
Llenarnos de la luz,
que se filtra entre la
espesura de la arboleda.
Saborear esos momentos
de felicidad que se nos escapan
de las manos abiertas.
Evocar la sonrisa infantil
de un niño, cuando recibe
esa sorpresa deseada y conseguida.
Coger el lápiz y dibujar
sin cesar, nuestros ideales,
con los dedos pequeños.
Todas estas cosas, que nos deja
el tiempo debajo de una escalera.
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